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Opera el narco como franquicias

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Grupo Informador
octubre07/ 2013

Con una estructura de mando horizontal, con jefes de plaza que reciben instrucciones generales pero operan a discreción sus zonas de influencia, como si fueran “franquicias”, la organización del narcotráfico que dirigen Joaquín El Chapo Guzmán y sus aliados se mantiene como la más grande de México y del continente, apoyado con la estrategia de combate antidrogas que ha mermado a sus antagonistas.

Es la conclusión de un artículo de la organización internacional In SightCrime, especializada en el análisis de grupos delictivos, que afirma que la llamada “Federación” formada por el Cártel de Sinaloa y los grupos que lideran Ismael El Mayo Zambada y Juan José Esparragoza, alias El Azul, mantiene un funcionamiento sólido.

La clave para ello, según los expertos, es la forma en como este grupo delictivo ha sabido repartir sus tareas pese a su considerable tamaño tanto en recursos humanos como en influencia territorial.

Según el análisis, El Chapo, El Mayo y El Azul, cada uno con su estructura de tráfico de drogas y lavado de dinero, tienen presencia en al menos 17 estados del país, además de amplia presencia en numerosas ciudades de Estados Unidos y conexiones en Centro y Sudamérica.

Pero las instrucciones que cada uno de ellos gira, rara vez llegan directamente hasta los sicarios que operan en México o en el extranjero.

“Mientras el Cártel puede emplear hasta a cien mil agentes operativos, se cree que las estructuras de liderazgo rara vez se comunican con todas las células. En vez de eso se emiten órdenes a los jefes de plaza para ejecutar las instrucciones como si se tratara de franquicias. Por esta razón se le conoce al grupo como La Federación”, señala In SightCrime.

Esta mecánica de “franquicias”, subraya el artículo, ha permitido al Cártel de Sinaloa y aliados mantener dominio de amplias zonas con operadores que controlan el terreno y las redes de coacción, sin que exista una posibilidad de derrumbes sin un líder, como ha pasado con otros grupos.

No por nada, apunta el análisis, El Chapo, El Mayo y El Azul, todos de entre 50 y 60 años de edad, han mantenido el liderazgo del grupo desde finales de la década de los noventa.

La separación del grupo de los Beltrán Leyva, el homicidio de Ignacio Nacho Coronel y la captura del hijo de Vicente Zambada, son los golpes más significativos contra La Federación, y todos datan de antes del año 2011.

La fórmula ha sido efectiva también en Centroamérica. In SightCrime reportó hace unas semanas que Joaquín Guzmán y sus hombres fortalecieron a través de distintos grupos delictivos sus redes operativas en Guatemala, frente al desplome de Los Zetas en la zona.

Apenas una sentencia en 2013

La baja efectividad de las acciones gubernamentales en los últimos años en contra de El Cártel de Sinaloa y sus aliados se refleja en las sentencias obtenidas en contra de sus integrantes.

El Primer Informe de Labores de la Procuraduría General de la República (PGR) presume en el área de resultados de la SEIDO, que se obtuvieron 40 sentencias condenatorias en contra de integrantes de la delincuencia organizada en lo que va del año. Pero de todas, sólo una corresponde a gente de La Federación o Cártel del Pacífico como también se le conoce.

Se trata de la pena de ocho años de prisión que un juez federal impuso el 11 de abril por acopio de armas en contra de Francisco Quiñones Gastelum, considerado la “mano derecha” de Nacho Coronel.

Por el contrario, se contabilizan seis sentencias condenatorias en contra de sicarios y lugartenientes de Los Zetas, cinco contra los Arellano Félix, cuatro contra La Familia/Caballeros Templarios, tres contra el Cártel del Golfo, y tres contra la célula de los Beltrán Leyva.

El resto de las sentencias corresponden a grupos independientes de la delincuencia organizada, dedicados a delitos como el secuestro o la extorsión.
Los otros

Los especialistas de Insight Crime aún consideran a Los Zetas como el grupo delictivo “más letal”, por la violencia que aplican, pero advierten que los golpes a su estructura jerárquica generaron una desorganización, situación que les llevará a perder control de rutas de tráfico de drogas.

Respecto a los otros grupos, pese a la fragmentación parecen mantenerse firmes según el análisis en sus áreas de mayor influencia.

En ese sentido, los analistas plantean dos escenarios en el mediano y largo plazo. El primero es que se fortalecerán los grupos secundarios o surgirán nuevos, lo que podría volver más complicado y disputado el control de corredores de la droga en México, y empujar de nuevo el tráfico hacia nuevas regiones.

La otra posibilidad es que La Federación y El Golfo (que controlan la frontera de Tamaulipas) se fortalezcan progresivamente ante el debilitamiento de los competidores, lo que podría generar una caída de los índices de violencia pero el fortalecimiento del narcotráfico a gran escala.

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